Calzada de los Gigantes
Situada en la costa nororiental de la isla, en Irlanda del
Norte, se encuentra una de las formaciones basálticas más
espectaculares del planeta. La llamada Calzada de los Gigantes se
compone de unas 40.000 columnas de basalto que se formaron por erupción
volcánica hace 60 millones de años. Las columnas llegan
a alcanzar los doce metros de altura y pese a que la gran mayoría
son hexagonales, también las hay de cinco, siete y ocho lados.
Dichas columnas se agrupan en tres plataformas naturales, llamadas
Calzada Grande, Mediana y Chica, aunque algunos grupos de columnas
concretos han sido bautizados con nombres más populares,
como la Silla de los Deseos, el Abanico o la Chimenea, entre otros.
La increíble simetría y el acoplamiento perfecto
que hay entre las columnas da al lugar un toque mágico
que desde siempre propicio sus propias historias. La leyenda sobre
su formación es la siguiente:
Con algunas variaciones según quién la cuente,
se dice que un gigante irlandés, Finn McCool, construyó
esta calzada para cruzar el mar hasta Escocia, con el propósito
de derrotar a otro gigante, el escocés Fingal.
Cruzó el mar y llegó hasta casa de Fingal, pero
se encontró con que éste era más grande y
fiero de lo que había imaginado, así que McCool
huyó de nuevo a Irlanda y su esposa Oonagh le escondió
en una cuna. Fingal cruzó también la calzada, persiguiendo
a McCool. Cuando llegó a su casa Oonagh le invitó
a tomar el te, pidiéndole por favor que no despertase a
su bebé. Fue entonces Fingal quien se aterró, no
queriendo tener que enfrentarse al padre de aquella enorme criatura.
Al regresar a Escocia y para no ser perseguido, destruyó
la calzada, de la que solo quedaron en pie sus extremos.
Este fantástico escenario fue reconocido Patrimonio Universal
de la Humanidad por la UNESCO y, en los alrededores, hay estupendas
playas, cabos, cavernas y pozos marinos donde habitan cientos
de cangrejos y langostas.