En Calabria, al sur de Italia y junto al mar, se encuentra
la pequeña ciudad de Crotone, antiguamente Kroton. No es
que sea una ciudad especialmente bella o particularmente interesante
para desplazarse hasta aquí, pero si por algún motivo
se pasa cerca no está de mas acercarse a dar un paseo.
La estación de ferrocarril está separada un par de
km del centro histórico por un polígono industrial
bastante abandonado de la mano de Dios. Se recomienda tomar un taxi
hasta el centro (son muy baratos) o el autobús.
El centro histórico, situado mayoritariamente en una amplia
colina y a su alrededor, posee varios palacetes de los siglos XVII
y XVIII mayormente, casi todos cerrados pero que dan una idea del
esplendor del que en algún tiempo pasado gozó la ciudad.
Además en Crotone se pueden visitar varias iglesias, entre
ellas el Duomo, cuya fachada nada espectacular esconde no sabemos
qué por estar cerrada los Domingos (¿?).
Lo alto de la colina está dominado por el Castello Aragonese,
también cerrado los Domingos por la tarde y a cuyos pies
se extiende un frondoso parque.
Pero si algo interesante hay en Krotone es su museo de arqueología;
numerosas piezas de cerámica, estatuillas de bronce muy bien
conservadas y diversos artilugios de la edad de piedra harán
las delicias de los amantes de la arqueología. Porque si
alguna cosa tiene Calabria son sus numerosos yacimientos arqueológicos,
repartidos por varios de los pueblecillos que salpican estas áridas
y yermas tierras.