Por encima del Foro Buonaparte, mandado construir por Napoleón
como parte de un gran plan para la ciudad, se alza majestuoso el Castello
Sforzesco.
El castillo, de ladrillo rojo, con sus muros fortificados y sus torres
almenadas, es uno de los lugares más destacados y visitados de
la ciudad. Iniciado por los Visconti y reconstruido por sus sucesores,
los Sforza, cuya corte fue de las más cultas y poderosas del renacimiento,
el castillo alberga el Museo d'Arte Antica (con alguna obra de Miguel
Angel) y la Pinacoteca.
En el ala sur del castillo está el Museo Archaeologico y, cerca
de ahí, la iglesia de Santa Maria delle Grazie, de estilo gótico,
famosa por guardar en su interior La última cena, de Leonardo da
Vinci, pintada sobre una de las paredes.
Pero volviendo al proyecto napoleónico al que nos referíamos
al principio, cabe decir que solo queda un anfiteatro y un arco triunfal
situados detrás del castillo, en el Parco Sempione, centro de reunión
de drogadictos y prostitutas.
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