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Al sur de piazza Venezia,
muy cerca del Trastevere, está
la piazza della Bocca della Verita.
Además de un par de pequeños templos romanos muy bien conservados
(s. II a. C.) hay una basílica medieval romana con un gran altar
de mármol y algunos excelentes mosaicos. Fuera, en el pórtico,
está la Bocca della Verita, verdadero atractivo de la plaza por
las leyendas que la rodean.
La Bocca della Verita es un antiguo desagüe romano (quizá
del s. IV a. C.), un gran disco de piedra en forma de cara, que en la
época medieval, cuenta la leyenda, se tragaba la mano de todo aquel
que no dijera la verdad con su mano introducida en la boca.
Se cuenta también la historia de una mujer cuyo marido, al que
no amaba, pasaba largas temporadas de caza fuera de casa. Pues resulta
que dicha mujer tenía un amante con el que disfrutaba de apasionadas
noches durante las prolongadas ausencias de su marido. Pero un día,
su celoso marido, convencido de que su mujer le engañaba, quiso
que pasara por la prueba de la Bocca della Verita. Mas ella, muy inteligente,
preparó una estratagema para librarse de los celos de su cónyuge.
Cuando estuvo delante de la Bocca, junto a su esposo, simuló un
desmayo yendo a caer a los brazos de su amante que, simulando ser un creyente
más, allí acudió. Cuando se repuso, introdujo la
mano en la Bocca y dijo: "Juro que jamás he estado entre los brazos
de otro hombre que los de mi esposo y los de este caballero que me acaba
de recoger".
Y de esta manera tan elegante salió airosa de la prueba de celos
de su marido, pudiendo continuar en secreto con el verdadero romance que
la mantenía viva.
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