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Un buen sitio para ir a relajarse una tarde en Roma es Villa Borghese,
el mayor parque de la ciudad, situado al norte. Su forma de corazón
(por su parte inferior) lo acerca a numerosos puntos céntricos
de la ciudad.
La villa, encargada por el cardenal Scipione Borghese en 1605, fue la
primera de su estilo en Roma. Pasó a ser
propiedad del estado en 1902.
El parque tiene diferenciadas zonas para muy diversos usos. Un lago
artificial en el que remar, frondosos bosques donde
dormitar, campos donde practicar deportes, donde ir a descansar, donde
buscar intimidad... También se pueden alquilar bicis de formas
diversas y las familias, parejas y amigos lo llenan de vida los fines
de semana. Además el parque alberga el Zoo,
una escuela de equitación, un anfiteatro, estatuas, fuentes y algunos
museos y galerías de arte. También hay algunos templos diseminados
imitando ruinas antiguas, como el templo
jónico dedicado a Escolapio construido en la isla del lago.
Cuando el Sol se empiece a poner y la oscuridad reclame su lugar en
el parque, un agradable paseo para volver al corazón de la ciudad
es seguir el viale San Paolo del Brasile, aún dentro del parque,
que desemboca en la entrada sureste del parque a través de la Porta
Pinciana hasta Via Vittorio
Veneto, más conocida como Via Veneto, un agradable paseo en cuesta
abajo lleno de restaurantes caros y lugares refinados. El paseo acaba
en Piazza Barberini.
Cruzando la plaza y por la primera calle a la derecha, Via sistina, se
llega a la Piazza Trinita dei Monti, en lo alto de la scalinata que lleva
su nombre. Bajando por esta scalinata, siempre llena de turistas y romanos
en busca de ligue, se desciende hasta Piazza
Spagna, un lugar muy céntrico y de mucho ambiente, excelente
para empezar a buscar un buen ristorante en el que cenar.
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