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La Isola Tiberina es la única isla que hay en el Tiber, el rio
que pasa por Roma.
Según cuenta la leyenda una nave fluvial se hundió en
este punto del Tiber. Y sobre sus restos los fangos se fueron acumulando
formando, con el paso de los años, la isla que es hoy en dia.

En el 293 a. C. se erigió en ella un templo dedicado a Escolapio,
dios de la salud y protector de las epidemias. Desde entonces esta isla
y la palabra salud no han sido precisamente compañeras.
Antiguamente echaban aquí la basura humana contaminada potencialmente
peligrosa, es decir, los enfermos contagiosos. En la isla hay un hospital
y dos capillas, lo que da una idea de la esperanza que tenían los
que aquí destinaban. La palabra aislar proviene de esta práctica
de encerrar en una isla a alguien para que no entre en contacto con los
demás.

Uno de los puentes que une la isla con el continente es el ponte Fabricio,
el más antiguo de Roma, construido en el 62 a. C.
Al sur de la isola Tiberina está el Ponte
Rotto, los restos de un puente de otra época del que se conserva
un único arco completo, en medio del rio.
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