Roma fue la capital de un imperio que se extendió
desde el norte de África hasta Inglaterra. Tras la caída
del Imperio Roma se convirtió en la capital del cristianismo y
numerosos artistas y arquitectos llegaban a ella para trabajar para los
Papas. El legado de su historia está presente por toda la ciudad.

Es por ello que intentar echar un vistazo rápido
por Roma es tan inútil como el peluquero de los Jackson Five, así
que si se dispone de poco tiempo lo más inteligente es escoger
lo que más le interese.
Los restos del Imperio Romano están concentrados
entre las colinas Campidoglio,
Esquilino y Palatino.
De ellos destaca el Colosseo,
que no necesita presentación y el Foro
Romano, centro de la antigua Roma. Junto a él están
los Fori Imperiali,
antiguos foros romanos, el Palatino,
la parte rica del Foro y tras este último el Circo
Massimo, enorme estadio donde se hacían carreras de cuádrigas.
En lo alto del Campidoglio
(o Capitolio) están los Museos Capitolinos, con una excelente colección
de arte antiguo, alrededor de la Piazza dei Campidoglio, obra de Miguel
Ángel.

En cuanto a plazas en Roma hay donde escoger. La más
encantadora de ellas es para muchos la Piazza
di Spagna, con su Fontana della Barcacia y a los pies de la abarrotada
Scalinata della Trinità dei Monti. Cerca se encuentra la Piazza
Barberini, con la Fontana dei Tritoni de Bernini. En la Piazza della
Rotonda está el único templo romano intacto de la ciudad,
el Pantheon y junto a ella
la nocturna piazza del Campo
di Fiori, con mucho ambiente. También están la céntrica
y moderna Piazza Venezia,
la barroca Piazza Navona,
la rodeada de leyendas Piazza
della Bocca della Verita,la amplia Piazza
del Popolo, la rodada Piazza
Republica y la tranquila y desconocida Piazza
Cavour entre otras muchas que dejaremos que cada uno descubra.

Las fuentes también abundan en la ciudad y aunque
la mayoría no son más conocidas que la plaza o la calle
en las que están ubicadas hay una que supera todos los límites:
la enorme y magnífica Fontana
di Trevi. Y sobre estatuas, aunque las hay a dolor por toda Roma,
en calles, plazas y museos, desde
aquí queremos destacar las Estatuas
Parlantes, esparcidas por la ciudad y de una curiosa tradición.
Además Roma posee varios obeliscos egipcios y columnas romanas.
Como capital del cristianismo Roma alberga cientos de capillas,
iglesias y basílicas de todas las épocas y todos los estilos,
como la antigua Santa
Maria in Trastevere, Santa Maria della Concenzione (con su tétrica
Cripta dei Capuccini)
o Santa Maria Maggiore
(fruto de un milagro) entre otras muchas.

Además está el estado del Vaticano,
epicentro del cristianismo y residencia oficial del Papa, que acoje uno
de los complejos museísticos mayores y más ricos del mundo
y junto a él el Castel
de St. Angelo, en otros tiempos fortaleza y prisión papal.

En el río Tiber destacan la isola
Tiberina y el Ponte Rotto,
un lugar tranquilo y apacible. Al sur del río está el barrio
del Trastevere, uno de los más
animados y autóctonos de la ciudad, donde suelen vivir artistas
y estudiantes.
Como tranquilos y apacibles son Villa
Borghese, el mayor parque de la ciudad que cuenta con diversos equipamientos
entre ellos un Zoo, y el Orto
Botanico, un agradable jardín botánico rico en especies,
fuentes y sombras, ideales para relajarse y dejar atrás el bullicio
de la gran ciudad.

Y por último, como en la vida misma, el Campo
de Verano, el cementerio. |