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Si algo hay fuera de lo normal en Palermo
es la Cripta dei Cappuccini. Unas catacumbas en las que durante
años se han depositado cientos de momias de hombres,
mujeres, niños y monjes, todas ordenadas y expuestas,
secas, grotescas, a lo largo de las galerías.
La joya de las catacumbas es una niña en una urna
de cristal perfectamente conservada por un proceso que el
médico que lo llevó a cabo se llevó a
la tumba. Tal es la conservación de esta momia que
parece que la niña no esté muerta sino plácidamente
dormida.
La visita a la cripta merece la pena si se visita Palermo,
aunque no recomendaríamos llevar a los niños.
Existe otra Cripta
dei Capuccini en Roma, más pequeña pero
igualmente tétrica. |