Sicilia
Sicilia, la mayor isla del Mediterráneo, tiene una atmósfera
social y cultural diferente a la del resto de Europa. Ha estado
poblada desde siempre y por todos los pueblos e imperios europeos,
que dejaron importantes restos y forjaron además el particular
dialecto de la isla: el siciliano.
Los habitantes llevan una vida tranquila basada en el campo y
el turismo. Su gastronomía es rica en pescados y verduras,
muy aficionada a las especias y de buenos vinos. Y resulta inevitable
nombrar a la mafia, aunque eso
no es algo que deba preocupar a los turistas.
En sus preciosas costas ricas en playas es donde su ubican la
mayoría de los puntos de interés. Palermo,
su capital, es una ciudad bulliciosa y rica en arquitectura normanda
e iglesias barrocas. Al este están Siracusa,
donde Platón probó su Utopía, Taormina,
a los pies del Etna y Catania,
ciudad construida con lava. En el sur está Agrigento
con las mejores ruinas griegas de la isla.
Y cómo no el espectacular
Etna,
uno de los dos volcanes activos de Europa, de 3.340 m, que despierta
de vez en cuando de su letargo vertiendo toneladas de material magmático
por sus faldas obligando a desalojar pueblos enteros.