

El palacio real de Amsterdam (Koninklijk Paleis te Amsterdam en holandés)
es uno de tres palacios en los Países Bajos que está a la
disposición de la reina Beatriz. Está situado en el lado
oeste de la Plaza Dam, en el centro
de Ámsterdam. Enfrente tiene el Monumento Nacional y está
cerca de Nieuwe Kerk (la Nueva Iglesia).
Fue construido por Jacob van Campen en 1648 y se convirtió en
el ayuntamiento de Ámsterdam. La amarillenta piedra arenisca de
Bentheim (Alemania) fue utilizada para todo el edificio mientras en su
interior se utilizó mármol.
Jacob van Campen se inspiró en los palacios administrativos de
la antigua Roma. Así quiso construir un nuevo Capitolio para los
burgueses de Ámsterdam que los imaginó como los cónsules
de la “Nueva Roma del Norte”. La gloria de la república
holandesa en general y de la ciudad de Ámsterdam en particular
permitieron hacer realidad el monumento histórico y cultural más
importante del siglo XVII en Holanda. Las esculturas fueron realizadas
por Artus Quellijn.

El interior es de deslumbrante riqueza. El pasillo central es enorme:
36 metros de largo, 12 de ancho y 27 de alto. En el suelo de mármol
pueden verse dos mapas del mundo: los hemisferios este y oeste con los
dominios holandeses. Los mapas se pintaron durante el siglo XVIII e incluyen
algunos de las rutas marítimas del siglo anterior.

Encima del palacio hay una bóveda, rematada por una veleta con
forma de un viejo barco. Por debajo de la bóveda hay una serie
de ventanas por las que es posible ver como los barcos llegan y zarpan
en el puerto.
Actualmente, la Reina utiliza el Palacio para desempeñar funciones
de estado, tales como visitas oficiales, la recepción del Año
Nuevo y muchas otras.
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